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Actualizado: 7 de ene de 2019

Desde que tengo uso de razón, para mi la izquierda siempre ha representado los intereses del pueblo, de la gente común y corriente. De esa gente común y corriente que sabe lo que significa vivir con un sueldo mínimo de $288.000, que es poco. De esa gente común y corriente que se ve afectada cada vez que sube el precio de la bencina, y si esta sube también sube el precio del pasaje del transantiago. De esa gente común y corriente que sufre cada vez que sube el precio del pan y de los alimentos. También la izquierda ha representado y defendido los intereses de los estudiantes y profesores que exigen una educación de calidad, así como también ha puesto atención a las demandas de mujeres, de las minorías sexuales, de los inmigrantes y culturas indígenas que día a día exigen más respeto. Realidades que la derecha chilena siempre ha hecho vista gorda, quienes por mucho tiempo han defendido los intereses económicos, los actos de corrupción y de colusión de los grupos empresariales (Piñera, Luksic, Matte, Angelini, Von Appen, Ponce Lerou, entre otros) a costa del bienestar de la gente de clase media y pobre. Además durante 15 años apoyaron a una de las dictaduras más sangrientas que han ocurrido en toda la historia universal.

La izquierda siempre ha apoyado la cultura para el pueblo y la derecha financia la cultura para unos pocos que tienen mucho dinero.

No me da y nunca me dará vergüenza ser de izquierda. Cada día estoy más agradecido de la vida de que me haya mostrado a artistas como Víctor Jara, Violeta Parra y Jorge González quienes a través de sus canciones me hablaban sobre la izquierda y la autentica realidad del pueblo chileno.







Extraño los días donde salir a comprar un disco tenía un cierto sentido romántico, cuando el ir a la tienda a comprar ese disco que tanto uno esperaba y tenerlo por fin en las manos era algo, por no decirlo menos, especial. Hoy en día la llegada de servicios como Spotify, Deezer, Google play y tantos otros servicios que han consolidado al streaming como la nueva forma de acceder a la música, han hecho que escuchar una canción o, quizás, un disco completo, sea como cualquier otra cosa, pero a la vez ha permitido que muchos artistas puedan difundir sus canciones en varios países. En mi caso Spotify me ha permitido que una persona en Nueva Zelanda conozca mis canciones en 1 año, algo que hace 25 años atrás uno podía lograrlo con un videoclip rotando en MTV, o sea, una tarea gigantesca. Veo a los servicios de música por streaming más como un aporte que como un estorbo para la escena musical, aunque siempre será mejor escuchar un disco en formato físico, ya que la calidad de sonido es mucho mejor que la que ofrecen las plataformas de streaming y además porque vienen con las fotos, las letras de las canciones y varios datos sobre el artista o la banda. El streaming ha masificado la música, pero ha permitido el picoteo de canciones.

El año 2011 llegó a mi casa mi gato Romeo que provenía de la casa de una vecina. No recuerdo la fecha exacta que llego, pero si recuerdo que el día en que por primera vez piso mi jardín jamás se fue de mi casa. Al principio me costó mucho adaptarme a tener un gato, le tenía miedo e incluso a veces quería que se fuera. Pero a finales de ese año me di cuenta de la gran compañía que me podía hacer. Romeo paso a ser indispensable para mi vida, nos volvimos grandes amigos y lo empece a querer cada vez más. Eso me motivo a pensar no solamente en la vida de mi gato, sino que también en la de todos nuestros animales que son seres sintientes y que, si bien no pueden hablar, pueden moverse y manifestar sus sentimientos de alegría o de pena. De inmediato dejé de consumir carne y también dejé de comprar productos con pieles o que estén testeados en animales. En estricto rigor soy ovolacto vegetariano. ¿Qué quiere decir eso? Que no consumo carnes rojas ni blancas pero si consumo huevos y los derivados de la leche como por ejemplo el queso y la mantequilla. Si bien en Chile la cultura vegetariana aun es poca, no me arrepiento para nada en haber optado por un estilo de vida sin la necesidad de consumir carne, muy por el contrario, para mi ha sido todo un privilegio el mostrarle a mis compatriotas de que se puede vivir sin la necesidad de comer animales. Y no me cabe la menor duda de que lo seguiré haciendo por el resto de mis días.